Mi pequeño acercamiento con estos animales se dio en el Kinder, cuando eres niño te preguntas todo, muchas veces terminas hartando a los adultos. Una de las cosas que no me explicaba era el por qué en el patio de la casa a veces caían abejas del árbol de eucalipto, todas con el abdomen vacío, mi papá me platicó que tenía que ver con la vida útil de las obreras, en todo caso ya no te podían hacer nada, el doloroso aguijón con el que se defendían era un vano recuerdo en sus cuerpos. Yo “jugaba” con ellas, recolectaba todas y las hacia trepar el árbol de nuevo, eran mi ejercito…no demoraban en perder la vida, cada verano esperaba sin falta ese evento, hasta que por petición de mi tía en la delegación talaron el gigantesco árbol.
Por mucho tiempo no fui testigo de nada interesante a mi gusto en la ciudad, vamos algo constante, porque me ha tocado ver hormigueros de un metro y medio de altura en la 30-30 de Ecatepec, parvadas de cientos de individuos volando en Martín Carrera o murciélagos cazando insectos algunas ocasiones, que vivas en una metrópoli no quiere decir que no exista una variada fauna o lugares chidos, hay que rascarle, ahí tienen de ejemplo el lago de Guadalupe o un riachuelo al sur del DF que ya observé muchas fotos de amig@s que van. Bueno, regresando un poco a lo que decía a inicio del párrafo no había ya algo que me llamara la atención en cada estación del año (aunque esto ya es relativo, con el calentamiento global ya no sabes ni que etapa es), hasta que me topé con el jardín de la casa donde actualmente vivo, siempre hay cosas interesantes, desde meses atascados de chapulines, pasando por invasiones de arañas para contrarrestarlos, hasta plagas que exclusivamente aparecen en las noches mientras en el día están mimetizadas, un pequeño laboratorio de la vida que me mantenía ( y mantiene) muy entretenido cuando empecé con mi primer cámara…las fotos son de mi anterior Flickr, no todos los huéspedes son artrópodos pero se aparecían de vez en cuando, les aclaro, el 80% de los retratados que van a ver ya estaban muertos, sobre todo las moscas que era lo más común hallar entre telarañas sin dueño.




















































